¿Qué es el glaucoma y cómo se puede tratar?

El glaucoma es una enfermedad que puede dañar al nervio óptico y puede provocar pérdidas de visión e, incluso, si llega muy lejos, puede causar ceguera. No obstante, si se coge a tiempo y tiene un tratamiento efectivo, se podría proteger el ojo contra una pérdida más fuerte de la visión.

Hay que tener mucho cuidado porque el glaucoma es algo permanente, por lo que acudir al oftalmólogo con regularidad es una excelente opción.

Medicamentos para el glaucoma y sus efectos secundarios

El glaucoma tiene una prescripción muy común, que son las gotas específicas para los ojos. Se ponen a diario en cada ojo y disminuye la presión. Sin embargo, pueden tener algunos efectos secundarios, como la reducción del fluido acuoso que se produce en el propio ojo.

De hecho, estos pueden ser algunos efectos secundarios de las gotas:

  • Sensación de picor en la zona del ojo
  • Enrojecimiento de las pupilas y de la piel de alrededor del ojo
  • Cambios en la frecuencia cardíaca
  • Altibajos en la energía de la persona
  • Cambios en la respiración (sobre todo, si la persona tiene asma o ciertos problemas para respirar)
  • Boca reseca y visión borrosa
  • Crecimiento de pestañas
  • Cambios en el color de los ojos

Hay que tener en cuenta que todos los medicamentos producen efectos secundarios, por lo que no es raro que aquí suceda también. Por eso es tan importante que se haga un seguimiento con su oftalmólogo de confianza.

Además, no se automedique ni cambie la medicación sin consultarlo antes con el doctor que le está haciendo el seguimiento. Si se le agota la prescripción, vuelva a la consulta.

Cirugía con rayo láser

Hay dos tipos de cirugía láser para tratar el glaucoma. Una es la trabeculoplastía, para las personas que tienen un glaucoma de ángulo abierto. Otra es la iridotomía, que es para las personas que sufren el glaucoma de ángulo cerrado.