¡Califícanos!

Problemas en el oído: El vértigo
¡Califícanos!

Aunque no nos encontremos en un capítulo de la famosa serie del doctor House, hay muchas ocasiones en las que una dolencia o un problema de salud es la consecuencia, en realidad, de otra enfermedad que a veces resulta difícil de relacionar, eso es lo que ocurre con el vértigo.

Los vértigos son unos mareos que padece en torno a un 20 % o a un 30 % de la población. Se ha convertido en una de las razones que más visita ocasiona al médico de cabecera. Los pacientes lo describen como una sensación de marea, desequilibrio e inestabilidad que se percibe de una manera muy intensa y, en algunas personas, puede convertirse en algo crónico, sobre todo si son mayores.

Se asocia a problemas del cuello y de la cabeza, pero, en el 75% de los casos, se deriva de problemas auditivos.

 

Tipos de vértigo

Hay dos tipos importantes de vértigos, que son el periférico y el central. El vértigo periférico es el más común y procede de problemas con el laberinto que está situado en el oído interno y con el nervio vestibular (la parte del oído que transmite la información sobre el equilibrio). Se relaciona con una pérdida auditiva o presión en los oídos.

El vértigo central procede de una alteración de los mecanismos neurológicos del sistema vestibular y sus síntomas son los dolores de cabeza muy fuertes, la visión doble o la inestabilidad.

Aunque se recomienda acudir al médico de cabecera, también es importante que se eviten posiciones de la cabeza que sean muy extrañas o movimientos muy bruscos. También es preciso un estado de bienestar con el que evitar la ansiedad y alejarse de sustancias que puedan producir alergias. Asimismo, el estrés influye de manera negativa en los vértigos.